22 enero 2011

Ray Wilkins y la crisis del Chelsea

El Chelsea tuvo un comienzo de temporada espectacular, luciéndose en su juego y justificando su etiqueta de campeón de la Premier League. Arrolló a todos sus rivales en las primeras cinco jornadas en las que sumó los 15 puntos posibles y marcó 21 goles. Para muchos la competición no tenía misterio alguno, y el vigente poseedor de la corona iba a reeditar su título sin demasiado esfuerzo. Ni la derrota en el City of Manchester Stadium, ni la que se produjo más tarde en Anfield modificaron demasiado ese discurso mayoritario.

En medio de ese ambiente triunfalista el 11 de noviembre surgió una noticia aparentemente secundaria y poco relevante, el ayudante de Carlo Ancelotti, Ray Wilkins, había sido destituido.

Ray Wilkins fue un gran jugador, un cerebro en el centro del campo que jugó en equipos importantes como el Chelsea, Manchester United o Milan entre otros. Comenzó su carrera como entrenador en el año 94 en el Queens Park Rangers y ha sido primer entrenador y co-entrenador en clubes como el Fullham, Millwall y Chelsea. En el conjunto londinense siempre se ha sentido como en casa, y ha realizado un estupendo trabajo junto a grandes entrenadores. Ha servido de nexo entre el juego típico ingles y los entrenadores foráneos que últimamente han pasado por el banquillo de Stamford Bridge. Por ello su rol era fundamental para técnicos y jugadores, quienes se mostraron contrariados cuando fue despedido.

El primer partido sin Wilkins al lado del técnico italiano en el banquillo acabó con una dolorosa derrota por 0-3 ante el Sunderland en Stamford Bridge, un resultado sin precedentes en la era Abramovich. Al día siguiente varios medios relacionaron la elección de prescindir del entrenador asistente con esta debacle, al parecer fue una decisión personal del propio Roman Abramovich, y el vestuario no lo entendió ni la compartió. Se dijo que la destitución había roto el buen ambiente en el club, y esa teoría ganó fuerza con el desenlace negativo de los encuentros siguientes.

Si dividimos la presente temporada en dos partes, el Chelsea ganó el 78% de los puntos con Wilkins como asistente, y solo el 26% desde que este se marchó. Pero ¿realmente puede entenderse que su cese haya tenido tanta influencia en el juego del equipo?


Por supuesto que esta decisión ha afectado al vestuario ya que Wilkins era muy querido dentro del mismo, aunque también otros motivos se apuntan para justificar ese cambio de dinámica en los resultados. En las primeras jornadas el Chelsea solo se enfrentó a rivales de la parte baja de la tabla y empezó a flaquear cuando la exigencia creció. Piezas claves como Lampard, Alex o Benayoun han sufrido lesiones importantes, y jugadores que fueron determinantes en la pasada campaña como Malouda han sufrido un bajón acusado en su rendimiento. La plantilla, además, es más corta que la que se proclamó campeona el pasado mes de mayo, y muchos piensan que a los pesos pesados del vestuario les motiva mucho más la Champions League que la Premier.

Por todo ello dos dudas sobrevuelan el ambiente: ¿Se recuperará este Chelsea? ¿Qué necesita para levantar el vuelo? Yo pienso que si, porque cuenta con buenísimos jugadores, pero el problema es que ahora están en un bajón de forma preocupante y no saben como salir, no están acostumbrados a perder, tampoco lo están a jugar sin confianza y esto es lo que estamos viendo, un Chelsea que tan solo ha ganado dos partidos y empatado cuatro, de los diez últimos encuentros de liga. Esto no es normal y algo debe cambiar, no creo que necesariamente sea el entrenador, como ya apuntan algunos rumores, aunque deben reaccionar rápido.

Como siempre los resultados determinarán los juicios posteriores, si el Chelsea consigue recuperarse y acaba ganando algún título es probable que la polémica del cese de Ray Wilkins se olvide pronto. Si por el contrario, la temporada acaba en blanco, este capítulo pasará a la historia como el punto de inflexión que determinó su negro destino.

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