17 julio 2018

Qué fue de... Jarni

Jugador versátil donde los haya, Robert Jarni se adaptaba muy bien a las posiciones de extremo y lateral izquierdo. Técnico, fuerte y explosivo, se le recuerda por su potente disparo y por saber colgarla al área de una manera prodigiosa. Un jugador inteligente y de calidad que dejó buenos registros goleadores en España.

Robert Jarni nació el 26 de octubre de 1968 en Čakovec (antigua República Federal Socialista de Yugoslavia y actual Croacia). Comenzó su carrera como extremo zurdo en el equipo de su ciudad natal, el NK Čakovec, y en 1985 fue traspasado al HNK Hajduk Split después de brillar con el conjunto 'Crveni' en un torneo en Split. En el equipo filial, con Sergije Krešić como entrenador, comienza a destacar y un año después, en febrero de 1986, debuta con el primer equipo del conjunto 'Bili', entonces en la Primera División yugoslava. Allí coincide con jugadores como Igor Štimac, Alen Bokšić, Slaven Bilić o Aljoša Asanović, donde bajo las órdenes de Josip Skoblar llega a participar en 128 partidos en los que anotó diecisiete tantos, conquistando la Kup marsala Tita (copa yugoslava entonces conocida como Copa del Mariscal Tito) de las temporadas 1986-87 y 1990-91.

Como ocurrió con muchos otros jugadores de su generación, tras el estallido de las guerras balcánicas, dio el salto al Calcio italiano para fichar por el AS Bari. Allí coincide con su compatriota Zvonimir Boban pero al finalizar la temporada los 'Galletti' descienden a la Serie B y Jarni ficha por el Torino FC (donde coincide con Enzo Francescoli) y, una temporada más tarde, por la Juventus FC. En el conjunto 'bianconero', dirigido por Marcello Lippi, coincide con jugadores de la talla de Angelo Peruzzi, Paulo Sousa, Antonio Conte, Gianluca Vialli, Roberto Baggio, Fabrizio Ravanelli, Didier Deschamps, Vladimir Jugović o un jovencísimo Alessandro Del Piero. Con la 'Vecchia Signora' juega 30 partidos en la temporada 1994-95 (15 de ellos en liga) y gana el Scudetto, la Coppa Italia y alcanza la final de la Copa de la UEFA, donde caen ante el Parma AC de Nevio Scala.

En el verano de 1995, con 26 años, fue contratado por el Real Betis Balompié para cubrir la baja de Rafael Gordillo quien se había marchado al Écija Balompié para poner fin a su carrera. El conjunto 'verdiblanco' conseguía hacerse con el croata a cambio de 580 millones de pesetas, aunque desde Italia mantuvieron siempre que el Betis desembolsó realmente dos millones de dólares (240 millones de pesetas). Jarni no dudó en aceptar el reto de llegar a un equipo que a pesar de haber ascendido en la temporada anterior había conseguido acabar tercero en la clasificación consiguiendo así la plaza en la UEFA. Su debut se produjo el 9 de septiembre de 1995, en la segunda jornada de Liga, contra al Real Zaragoza. Con 19 goles en tres temporadas, se convirtió en todo un ídolo en el Benito Villamarín formando una sociedad casi perfecta junto a Alfonso y el nigeriano Finidi. En su tercera y última temporada, a las órdenes de Luis Aragonés, jugó 37 partidos, aunque empezaron a ser del dominio público sus desencuentros con la dirección del club. Tal fue su rendimiento que llamó la atención del Real Madrid que hizo una oferta a la entidad 'verdiblanca' que fue rechazada por el entonces presidente Manuel Ruiz de Lopera. 

En el verano de 1998, el mandatario bético le rebajó la cláusula de rescisión de 1000 millones a 700 y lo vendió al Coventry City FC. Y aunque acudió a la localidad inglesa y se sometió al pertinente reconocimiento médico, cuatro días más tarde, y ante la sorpresa general, fichaba por el Real Madrid CF. En el club 'blanco' jugó 36 partidos (27 en liga) y marcó tres goles pero no consiguió llegar al nivel que mostró en el Betis. En el Madrid coincide con la generación de los Illgner, Panucci, Roberto Carlos, Hierro, Seedorf, Redondo, Raúl, Mijatović o su compatriota Davor Šuker, que venían de ganar la séptima Copa de Europa a la Juventus en el Amsterdam Arena. La marcha de Guus Hiddink y la llegada de Toshack al banquillo del Santiago Bernabéu le perjudicó ya que el técnico galés lo quitó de su posición natural, haciéndolo jugar de central abierto a la banda en una linea de 3 con dos carrileros por delante. El croata, que había firmado por tres temporadas, sólo jugó una en la que ganó la Copa Intercontinental al CR Vasco da Gama.

Después de su fugaz paso por el cuadro madrileño se marchó a la UD Las Palmas que por aquel entonces militaba en Segunda División y que entrenaba Sergije Krešić, quien fuera su entrenador en el juvenil del Hajduk Split. Con el cuadro insular consigue el ascenso a la Primera División en su primera temporada, jugando 17 partidos (todos como titular) y marcando cuatro goles. La siguiente temporada marca dos tantos en 27 partidos y el equipo termina el campeonato liguero en mitad de la tabla. En la temporada 2001-02 llega al banquillo grancanario Fernando Vázquez, quien no cuenta con el croata, por lo que Jarni hace las maletas y se va a jugar a la Superliga griega con el Panathinaikos FC. No contó demasiado para el técnico uruguayo Sergio Markarián, llegó iniciada la temporada y jugó tan sólo 5 partidos con el conjunto de 'el trébol', por lo que al finalizar la temporada anunció su retirada con 33 años debido a la ausencia de ofertas serias (sólo un par de propuestas de Francia aunque sin concretar nada). Pero este no fue su fin como deportista, volvió a Split donde jugó en el MNK Split, equipo de fútbol-sala con el que fue subcampeón de la UEFA, llegando a jugar 2 partidos con la selección croata de futsal.

Jarni ha sido internacional por Yugoslavia. Con la selección sub-20 ganó el Mundial de la categoría disputado en Chile en 1987, un equipo en el que también estaban jugadores como Pavličić, Mijatović, Boban, Prosinečki o Šuker. En 1990 participa en el Europeo sub-21, en el que la selección yugoslava pierde en la final, a doble partido, ante la Unión Soviética. Sus participaciones con las selecciones inferiores le valen para que Ivica Osim lo incluya en la convocatoria final del Mundial de Italia'90, donde juega la segunda parte ante Colombia en el segundo encuentro del grupo D. Además jugó otros dos partidos con la selección absoluta valederos para la clasificación de la Eurocopa de Suecia'92.

En 1992, tras el desmembramiento de la antigua Yugoslavia, Jarni se convirtió en uno de los referentes de la nueva selección de Croacia. Participó en la Eurocopa de Inglaterra'96, donde cayeron en cuartos de final ante Alemania, a la postre campeones del torneo. Jugó también el Mundial de Francia'98, donde la excelente actuación del combinado croata les valió el tercer puesto por detrás de Francia y Brasil. También participó en el Mundial de Corea del Sur y Japón de 2002. Con la selección croata disputó un total de 81 partidos, marcando su único gol como internacional croata a Alemania en los cuartos de final del Mundial de 1998.

Tras su retirada de los terrenos de juego, ha creado su propia marca de ropa deportiva (se llama Jarni, como él) y es comentarista en una cadena de televisión croata. Inició su carrera en los banquillos, primero como segundo de Sergije Krešić en el CD Numancia, y en la temporada de 2007-08 entrenó al Hajduk Split. En 2010 se hizo cargo del banquillo del NK Istra 1961 y posteriormente entrenó al equipo juvenil del Hajduk Split, FK Sarajevo de la Premijer Liga de Bosnia-Herzegovina, Pécsi MFC de Hungría y el Puskás Ferenc Akadémia FC al que entrenó durante la temporada 2015-16. Desde el pasado año es el seleccionador sub-19 de Croacia. Además, en 2012 fue embajador de la fase final de la Eurocopa de fútbol-sala celebrada en Croacia.

04 julio 2018

Adidas Fevernova (Mundial 2002)

Hoy volvemos al año 2002 para recordar el balón del Mundial de Corea del Sur y Japón. Y en la tierra de las tradiciones, el Fevernova terminó con una dinastía: la del Tango, cuyo diseño exterior fue repetido y reinterpretado desde 1978 hasta el año 2000. El Fevernova fue presentado como el mayor avance en diseño de balones y fue, además, con él que la selección brasileña conquistó su quinto campeonato mundial.

En el año 2002, la fase final del Mundial se disputaba, por primera vez en su historia, en el continente asiático, además de ser la primera Copa del Mundo en ser organizada por más de un país. Para la ocasión, Adidas puso a disposición de la FIFA el Fevernova, un balón que tomaba su nombre por la fiebre (Fever) que genera cada Mundial en el planeta cada cuatro años durante un mes; y por las novas, las estrellas que brillan con fuerza pero por muy poco tiempo.

El Fevernova fue el primer balón oficial del Mundial que se alejó del diseño tradicional imperante desde la aparición del Tango en 1978. El nuevo balón seguía manteniendo el formato clásico de 32 paneles (12 pentágonos y 20 hexágonos) y su colorido y revolucionario diseño estaba enteramente basado en la cultura y filosofía de los países anfitriones. Según los diseñadores, este nuevo modelo presentaba un trigón dorado, similar a un 'tomoe' (figura abstracta japonesa compuesta por comas). Esta mirada vistosa y revolucionaria y el uso del color dorado representaban el compromiso y la energía que ambos países pusieron para impulsar la llegada del Mundial a Corea del Sur y Japón, además, el uso del color rojo (utilizado sobre los ángulos del trigón, casi como a golpes de cepillo de caligrafía) representaba la tradición del fuego como fuerza conductora de los logros humanos. La forma de la turbina marcada con la línea roja es el certificado de los logros tecnológicos que le debemos a los países anfitriones en los últimos años. Además dentro de cada uno de los cuatro trigones aparecían el logotipo de Adidas, el nombre del balón, el sello de 'aprobado por la FIFA' y el de 'balón oficial del Mundial 2002'.

La manufactura, como en su predecesor, tuvo su origen en Marruecos. Las medidas y los materiales utilizados le daban a la pelota un 10% más de velocidad y un 25% más de precisión, según palabras de Günther Pfau, miembro del laboratorio de Adidas en Scheinfeld (Alemania). Cuando fue presentado en Busan (una de las sedes en Corea del Sur), la firma alemana dijo que se trataba de la pelota más redonda de todos los Mundiales, y, por supuesto, lo respaldaron con datos estadísticos. Se llegó a dicha perfección en la circunferencia gracias a la utilización de una distribución de paneles idénticos a la del Telstar, pero el secreto estaba en los tres milímetros de grosor de cada panel. De adentro para fuera, contaba primero con un tejido Raschel sintético, que le daba la capacidad de no perder la redondez después de ser pateado; luego, la misma espuma utilizada en el Tricolore (un poliuretano resistente a la abrasión fabricado por Bayer y llamado Impranil), pero mejorada, con microceldas de gas comprimido altamente elásticas y excepcionalmente resistentes que le daban mayor absorción de impacto, lo que se traducía en un mejor control del esférico; otra capa de plástico sólido (combinación de poliestirenos sintéticos especiales y caucho natural); sobre ese, una capa con el diseño de la pelota y por último una capa plástica transparente, lo que le otorgaba una impermeabilidad total y que pudiera soportar un tratamiento excepcionalmente duro, dándole al balón una mayor durabilidad. Estas capas le daban al Fevernova características de rebote mejoradas, que convertían el golpeo en aceleración de la pelota. 

A pesar de que con él se marcaron goles memorables durante el torneo de 2002, el Fevernova recibió duras críticas por ser demasiado liviano, principalmente de los porteros, quienes argumentaron que era demasiado rápido, que no podías calcular bien, que no era muy maniobrable, etc. En 2003, un año después de que el Fevernova viera la luz, fue utilizado en la Copa Confederaciones disputada en Francia, que ganó la selección gala con gol de Henry ante Camerún. Ese mismo año también fue el balón oficial de la Copa del Rey, final que disputaron en 2003 el Recreativo de Huelva y el RCD Mallorca. El Fevernova fue también en 2003 el balón oficial del Mundial femenino disputado en los Estados Unidos, en la que la selección alemana se impuso a la sueca en la final disputada en el Home Depot Center de Carson, en Los Angeles. Además, también fue el balón oficial de la J-League durante el mismo año. Un año después, en 2004, el Fevernova también fue utilizado durante la AFC Cup.

Como con el resto de los balones mundialistas, Adidas presentó diferentes modelos más asequibles para los bolsillos: Fevernova Grand Stade (fabricado en Pakistán y con el trigón en dos tonos de plateado), Fevernova Pareo (con el trigón en plateado y el centro negro), Fevernova Tri-Lance (para todo tipo de superficies), Fevernova Terrain (para superficies duras), Fevernova Tremor MS (fabricado en China y con el trigón en dorado y negro), Fevernova Mini MS (en talla 1 para coleccionistas), Fevernova Response (balón oficial fabricado en Pakistán, con tonos blancos y plateados con el que se jugó en la Segunda División B y Tercera División de España), Fevernova Lance (balón blanco en tonos dorados y negros), Fevernova Glider MS y Fevernova Orange que, como se imaginarán, es naranja.

22 junio 2018

La Copa


Título Original: Phörpa
Año: 1999
Duración: 93 min.
País: Bután
Director: Khyentse Norbu
Guión: Khyentse Norbu
Reparto: Orgyen Tobgyal, Neten Chokling, Jamyang Lodro, Lama Chonjor, Lama Godhi, Kunsang Nyima, Pema Tshundup, Thinley Nudi, Dzigar Kongtrul, Dhan Pat Singh, Raj Baboon, Jamyang Nyima, Pema Wamgchen, Namgyal Wangchuk, Dundrup Gyamtso, Orgyen Tsering, Rigzin Wangchuk, Palden Gyatso, Ngawang Gelek
Productora: Coffee Stain / Palm Pictures / Hanway Films
Género: Comedia

La Copa es una pequeña joya del cine oriental. El film, basado en hechos reales, está cargado de humor e ironía, y nos acerca a la vida diaria de un monasterio budista situado al norte de la India, al pie del Himalaya. Dos jóvenes tibetanos llegan allí para recibir una educación como monjes budistas. Se trata de Palden y Nyima que pronto comienzan el aprendizaje de su vida monástica. Pero lo que allí encuentran está lejos en algunas ocasiones de la tranquilidad y las disciplinas propiamente monásticas. Pronto los niños se hacen amigos del resto de los jóvenes budistas y comienzan a ser partícipes de eventos más relacionados con la cultura occidental que con la suya propia, y alejándose de la austeridad que se espera en un monasterio tradicional tibetano. Más complicado es educar a los niños cuando se está celebrando el Mundial de Francia'98 y muchos de ellos están pendientes de este acontecimiento. Sobre todo Orgyen, un joven dicharachero y rebelde de catorce años que tiene el fútbol como segunda religión y se inventa miles de recursos para poder verlo.

Es una película simpática, sugerente, mágica, edificante... La luz no puede ser más clara y hermosa, al igual que la riqueza de colores y la variedad de cuadros. Porque los planos enganchan por su creatividad, por una composición muy aprovechada, y por la belleza de un lugar y de unos personajes que, por exóticos y desconocidos, siguen transmitiendo a occidente una atracción casi poética. 

Con esta película, su director, el budista Khyentse Norbu derriba mitos y refleja el choque existente entre la modernidad y el tradicional estilo de vida budista. Nos muestra que los monjes no son santos, sino personas normales con necesidades básicas y no tan básicas, con obligaciones y con pasatiempos, en este caso el fútbol. Es un trabajo minimalista y sencillo, pausado y singular. Su historia es tan simple como el conjunto. Una obra propia de Shangri-La, el paraíso perdido de la mitología budista que algunos sitúan en las laderas del Himalaya en las que se desarrolla esta película.

14 junio 2018

DE GUANTE BLANCO: Yashin

Los números de este gigante dejarían en ridículo a cualquier portero moderno, pero fue su capacidad para innovar bajo palos lo que le convirtió en un personaje fundamental en la historia del fútbol. Considerado el mejor portero en la historia del fútbol, la 'Araña Negra' cambió por completo y para siempre lo que significaba ser portero. Es el único guardameta que ha ganado un Balón de Oro y fue uno de los primeros en utilizar guantes. Jugó toda su carrera en el Dynamo de Moscú y es una leyenda en Rusia.

Lev Ivánovich Yashin nació el 22 de octubre de 1929 en Moscú (actual Rusia y antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas). Cuando el pequeño Lev tenía 7 años apareció en las pantallas la película 'El portero', basada en la obra 'El portero de la república' del escritor soviético Lev Kassil y que muy pronto se convirtió en una de las producciones más ejemplares para los niños. Comenzó siendo portero de hockey sobre hielo en el equipo de la fábrica de herramientas en la que trabajaba desde los 12 años, forzado por el estallido de la Segunda Guerra Mundial. A los 17 años su salud se resintió y fue enviado a trabajar en una fábrica militar como mecánico de aviones. Allí tuvo que reemplazar al portero del equipo de fútbol de la fábrica, dando sus primeros pasos en este deporte. 

Fue Arkadiy Chernyshov, entrenador del FK Dynamo Moskva, quien lo invita a formar parte del equipo juvenil y solo dos años después, en 1949 fue ascendido al primer equipo del Dynamo, equipo asociado a la policía y al Ministerio de seguridad soviéticos, en el que desarrolló toda su carrera. Sus comienzos fueron bastante duros. En sus primeros partidos tuvo varios fallos graves y fue relegado al banquillo hasta 1953, cuando le dieron una oportunidad en un partido que su equipo iban ganando 4-1. Tras su entrada, el marcador rápidamente se convirtió en un empate a 4 tantos. Pero para suerte de Lev, en los últimos minutos los del Dynamo lograron marcar el quinto gol. Tras la decepción Yashin se fue a jugar al hockey sobre hielo con el Dynamo e incluso llegó a conquistar la Copa de la URSS. 

Ya a mediados de los años 50 se convirtió en el mejor portero de la Unión Soviética. Tal nivel de juego lo adquirió gracias a los duros entrenamientos que tenía con Alexei Jomich, el portero que le tuvo en el banquillo durante cuatro años. Yashin cambió los cánones del portero tradicional. Alto (189 cm) y de gran envergadura, destacó por blocar el balón en lugar de despejarlo, salía de su línea para retar a los delanteros en los mano a mano, fue uno de los primeros en sacar el balón con el brazo y no pateándolo, además de organizar desde el fondo a su defensa. Llegaba a todas partes y solía estudiar a sus rivales. Todas estas cualidades lo convirtieron sin duda en un portero prácticamente imbatible, y que recibió el elogio de fanáticos de todo el mundo como figura a imitar. Fue un innovador del puesto para ese entonces. Fue el primer portero 'moderno' y el primero en utilizar guantes de forma oficial.

Por su particular vestimenta negra se ganó el apodo de 'la Araña Negra'. Esta ropa la utilizaba para pasar inadvertido al ser el color que más engaña al ojo humano. Yashin ganó 5 Ligas soviéticas (1954, 1955, 1957, 1959 y 1963) y 3 Copas de la URSS (1953, 1967 y 1970). Estuvo en activo 22 años, retirándose a los 42. En los 326 partidos que jugó con el Dynamo, Yashin dejó su portería a cero en 270, además de detener 150 penaltis en toda su carrera. Unas cifras inigualables, alcanzadas además cuando las delanteras dominaban el fútbol sobre las defensas. Ese balance lo hizo convertirse en 1963 en el único portero de la historia en ser reconocido con el Balón de Oro. Además, entre las distinciones individuales de Yashin se destacan: la Orden Olímpica por el COI, mejor portero del Siglo XX por la Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol, mejor portero del siglo XX por la FIFA e incluido en el equipo ideal de la FIFA de la historia de los Mundiales, entre otros. Toda una leyenda el inteligente futbolista que vestía siempre de oscuro para no darle referencia a los delanteros. Además, desde 1994 el trofeo 'Lev Yashin' designa al mejor portero de cada Mundial.

Internacional por la Unión Soviética, conquistó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956 al derrotar en la final a Yugoslavia. Vasily Sokolov lo hizo debutar con la selección absoluta el 8 de septiembre de 1954 frente a Suecia en un partido amistoso disputado en el Dynamo Stadium, en el que el combinado soviético endosó 7 tantos a la selección de Rudolf Kock. Yashin jugó los Mundiales de Suecia'58 (donde fueron eliminados en los cuartos de final al caer ante Suecia), Chile'62 (donde cayeron en los cuartos de final contra el equipo local), Inglaterra'66 (donde su actuación terminó siendo crucial para el cuarto puesto logrado por los soviéticos tras caer en semifinales frente a la Alemania Occidental y en el llamado partido de consolación ante Portugal) y México'70 (donde fueron eliminados en los cuartos de final al caer en la prórroga ante Uruguay). Ganó la primera Copa Europea de Naciones (Eurocopa) en 1960 al vencer en la final a Yugoslavia. Además jugó las ediciones de España'64 (quedaron en segundo lugar al perder la final frente a España) e Italia'68 (donde quedaron en cuarto lugar por detrás de Italia, Yugoslavia e Inglaterra). Yashin jugó un total de 78 partidos internacionales con la URSS, en los que sólo recibió 70 goles.

Su partido de despedida se disputó el 27 de mayo de 1971, entre un combinado de jugadores del Dynamo y un equipo del 'Resto del Mundo', donde destacaban figuras como el portugués Eusébio, el inglés Bobby Charlton y el alemán Gerhard Müller, quien a pesar de sus constantes intentos de marcar a Yashin, nunca pudo anotar. Al final del partido Yashin se quitó los guantes y se los entregó al arquero de la selección uruguaya y del Peñarol de Montevideo, Ladislao Mazurkiewicz (considerado el mejor arquero del continente americano), a quien Yashin le dijo: "Tú serás mi sucesor". Luego se dirigió a las abarrotadas tribunas del estadio Luzhnikí y solo pudo decir "Gracias, público". Yashin colgó los guantes como un héroe nacional.

Tras su retirada alcanzó el grado de coronel en el ejercito soviético y fue condecorado con las Órdenes Bandera Roja y Lenin. Fue nombrado miembro del Comité de Estado del Deporte de la URSS, y obtuvo el diploma de la escuela superior del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS). También fue entrenador de equipos juveniles y profesor de Educación Física. Yashin falleció el 20 de marzo de 1990, a los 60 años, tras una intervención quirúrgica a causa de un cáncer de estómago. Su recuerdo no se perdería nunca en Rusia donde, a pesar de los cambios políticos vividos por la caída del comunismo, siempre sería un punto de unión deportiva. Así, las autoridades de Moscú decidieron levantar una estatua al legendario meta ruso en el paseo de la fama del estadio Luzhnikí, por considerarle uno de los mejores de todos los tiempos. Yashin nunca se consideró el mejor, título que dedicó al yugoslavo Vladimir Beara, pero su figura va más allá del terreno de juego, hasta el punto que todavía permanece vigente casi tres décadas después de su muerte.

13 junio 2018

Mal empezamos...

Luis Rubiales ha decidido cargarse a Lopetegui a dos días de que España debute en el Mundial de Rusia. El anuncio del Real Madrid de que el ya ex seleccionador es el elegido para sustituir a Zidane tras el Mundial, no ha sentado nada bien en el seno de la RFEF. Es cierto que el seleccionador perdió todo el crédito cuando dijo en rueda de prensa que en Rusia solo se hablaba del Mundial mientras Jorge Mendes (su representante) negociaba por detrás con el club 'blanco'. A los técnicos se les tiene por líderes y el último ejemplo que debieran dar es el de anteponer su 'yoísmo' al grupo. Se puede entender que a sus 51 años, a Lopetegui le vaya más el trabajo del día a día de un club, máxime cuando se trata del Real Madrid. Pero es reprochable que lo haga cuando está inmerso en un reto extraordinario como es la fase final de un Mundial.

Pero, desde luego, la reacción de Rubiales ha dado la espalda al interés nacional y la Federación ha ofrecido una respuesta totalmente desmedida, visceral e irreflexiva. Rubiales, envuelto en rabia, cargó el arma, apuntó a Lopetegui y acabó disparándose en el pie. A poco más de 48 horas del debut frente a Portugal destituyó al seleccionador sin tener sustituto y en contra de la opinión de la gran mayoría de los jugadores, en cuyas piernas está el futuro de España en el campeonato. Han llamado a Fernando Hierro, de urgencia, con prisas, obligado utilizar a 23 jugadores que él no eligió y sin tiempo para preparar nada.

Es cierto que el fichaje del técnico vasco por el Real Madrid levantara muchas suspicacias en el día de ayer. Ahora se miraría con lupa a quién alinea y a quién no, habría sospechas de que toma decisiones que afectan al funcionamiento del equipo pensando en su carrera después del Mundial y es imposible evitar preguntarse dónde ha tenido Lopetegui la cabeza estos días de preparación. Todo bajo sospecha. Pero es que, despedir al entrenador que ha preparado este Mundial y sigue contando con la confianza absoluta de los jugadores, es poner por delante una supuesta dignidad mal entendida que la responsabilidad real que tiene Rubiales como presidente de la RFEF. Hoy, España es una selección más débil que ayer y eso es lo único que debería preocupar a presidente y Federación. Pero no, Rubiales sólo quería quedar por encima y lo único que ha logrado es un ridículo de proporciones bíblicas si nos atenemos a los titulares de la prensa internacional, donde 'alucinan' con el cese del seleccionador español.

Florentino Pérez y José Ángel Sánchez han actuado mal. Esa forma de ir por la vida, avasallando cualquier consideración que no sea el propio interés me resulta profundamente desagradable. Ni al club ni al entrenador les ha preocupado lo más mínimo lo desestabilizador del 'bombazo' lanzado ayer sobre el cuartel de la selección en Krasnodar. Probablemente se han saltado todos los protocolos y los principios éticos mínimos exigibles, pero hubiera sido más llevadera la situación si Rubiales hubiese mantenido al técnico vasco, le hubiera dado apariencia de normalidad a una situación que no lo era y hubiese actuado tras el torneo. Y es que ahora mismo nadie como Lopetegui conoce a los futbolistas y el plan de entrenamientos, etc... Pero el enfado nubló la vista y la lucidez a Rubiales. Y la responsabilidad de un posible fracaso en el Mundial, que hubiese caído clamorosamente sobre los hombros de Julen, tendrá que compartirla ahora el presidente de la RFEF, cuyo mandato comienza con una crisis insólita.

Y ahora el 'marrón' le cae a Hierro, quien sin bagaje como entrenador (fue segundo de Ancelotti en la temporada 2014-15 y entrenador del Real Oviedo en la 2016-17), se pone al mando de la selección española. Un ex futbolista de carácter que se ha puesto al lado de Rubiales y con ascendencia sobre Sergio Ramos. El mal ya está hecho y el 'ruido' acompañará a la selección durante toda su estancia en Rusia. Acabe esto como acabe, ha empezado muy mal.

La camiseta 'non grata' de Chile

Después de 16 años de ausencia, en los que incluso sufrieron una severa sanción, en 1998 la selección chilena volvía a participar en una cita mundialista y lo hacía de forma aceptable, llegando hasta los octavos de final. Lo que no era aceptable, según los máximos rectores del fútbol internacional, era su camiseta, un modelo que tuvo que ser rediseñado para el Mundial de 1998.

A comienzos de los noventa, la firma Reebok, históricamente relacionada con el calzado deportivo, puso un pie en el mundo del fútbol para tratar de competir en un mercado difícil que por entonces dominaba Adidas y en el que también luchaban Umbro y Puma, entre otras. Fue así como la marca de origen inglés se convirtió en el proveedor de equipamientos deportivos de algunas selecciones de segunda o tercera fila, como Rusia o Ecuador. Y a todos les suministró una equipación no demasiado rebuscada, cuya única intención era mostrar, bien grande, el logo de la compañía.

Así, en 1993, los equipos que vestían Reebok eran fácilmente reconocibles gracias a un diseño que, con el tiempo, se convertiría en un clásico. Pero la FIFA puso el grito en el cielo porque el reglamento, en su artículo VII, prohibía exhibir un logotipo de semejantes dimensiones en la camiseta de un seleccionado nacional. Rusia, por ejemplo, fue advertida y ese mismo año tuvo que presentar un modelo alternativo, que fue usado durante parte de la clasificación para el Mundial de USA'94, donde vistió aquella camiseta con la que Oleg Salenko le hizo 5 goles a Camerún. Ecuador, que ya vistió ese modelo en la Copa América de 1993, siguió manteniéndolo, al no estar clasificado para el Mundial. Su caso no era relevante para los intereses de João Havelange, e incluso 'La Tricolor' ganó la Korea Cup en 1995 con esa misma equipación.

Lo curioso es que, tres años después de la aparición del polémico diseño, a mediados de 1996, Reebok volvió a la carga con su nueva incorporación: la selección chilena de fútbol. Aunque en un primer momento se confeccionó una sencilla camiseta (sin demasiadas filigranas) para el Preolímpico sub-23 de ese año, jugado en Mar del Plata, y para los amistosos de la selección absoluta durante la primera parte de la temporada, poco después retornaron a los inicios y  surtieron a 'La Roja' con el modelo 'anti-FIFA'. Un modelo que introducía el color azul en los ribetes de las mangas y en el cuello, que tradicionalmente habían sido blancos.

Las ventas se dispararon y la camiseta en cuestión terminó haciendo historia en las eliminatorias de clasificación para Francia'98, en donde la dupla atacante formada por Marcelo Salas e Iván Zamorano marcaron la diferencia, clasificando al equipo de Nelson Acosta. Pero en 1997, tras jugar la Copa América de Bolivia, cuando el Mundial estaba en el horizonte, la gran publicidad de Reebok se empezaba a transformar en un grave problema, por eso la marca se vio obligada a cambiar el mítico diseño, sacándole los dos bastones blancos del margen izquierdo. Con ese diseño, levemente alterado para el Mundial de Francia'98 (también se modificó el escudo y se agrandaron exageradamente los números), Chile llegó hasta los octavos de final, donde finalmente cayeron ante la selección brasileña, aunque a esas alturas poco importaba... Reebok siguió patrocinando a 'La Roja' hasta 2001, cumpliendo así el objetivo de 'jugar' con el mismo modelo durante casi una década.

21 mayo 2018

Bailey, una zurda con alma de Reggae

Con apenas 20 años, nuestro protagonista de hoy, es una de las sensaciones de la temporada en la Bundesliga. La temporada pasada despuntó en la Jupiler Pro League belga y en la Europa League y esta temporada se ha convertido en un hombre importante en el actual Bayer Leverkusen. Jugador rapidísimo, Leon Bailey es el jugador de moda del fútbol alemán y se ha colado en la agenda de los grandes clubes europeos.

Leon Patrick Bailey Butler nació el 9 de agosto de 1997 en Cassava Piece, barrio del área urbana de Kingston (Jamaica). Comenzó a jugar en la Phoenix All-Star Academy, la escuela que regentaba su padre adoptivo, Craig Butler. El propio Butler le trajo a Europa a probar junto a su hijo Kyle. Estuvieron a prueba en Austria, Alemania y Holanda antes de un primer fichaje infructuoso (en el cual la FIFA no validó el mismo y provocó que Bailey estuviera en situación irregular durante meses en Bélgica) con el Genk. El cuadro belga trató de contratar a su padre para que la FIFA validara el acuerdo, pero no fue posible. Sin una resolución aparente, Bailey comenzó a ir de un lado para otro. Después de probar con el 1. FSV Mainz 05, pasó por las canteras del USK Anif austriaco (hoy FC Liefering, conjunto dependiente del Red Bull Salzburg) y el AS Trenčín eslovaco antes de formalizar, esta vez sí, su acuerdo con el Genk en 2015, una vez cumplidos los 18 años.

Ya con la mayoría de edad, Bailey fichó por el KRC Genk. Debutó en la Jupiler Pro League el 21 de agosto de 2015 frente al Sint-Truidense VV al reemplazar a Siebe Schrijvers en el minuto 62 de partido. Peter Maes le fue dando minutos poco a poco hasta hacerse un hueco en el once titular, marcando su primer gol como profesional el 21 de noviembre al OH Leuven. Al finalizar la temporada, sus extraordinarios números (marcó 7 goles en 42 partidos) le llevaron a ser designado como 'Jugador Joven del Año' en la 2015-16. Pero cuando realmente se da a conocer en Europa es un año después, en la temporada 2016-17 se sale en la Europa League y comienza a llamar la atención de varios clubes importantes. Anotó 7 goles en el torneo (además de otros 2 en 19 partidos de liga), siendo clave en la clasificación como primeros en la fase de grupos por delante de Athletic Club, SK Rapid Wien o US Sassuolo, por lo que fue fichado, por el TSV Bayer 04 Leverkusen en el último día del mercado invernal, adelantándose a otros grandes clubes (entre ellos el AFC Ajax, siempre prolífico en la captación de jóvenes talentos, que estaba como loco por hacerse con sus servicios).

Bailey llegaba a la Bundesliga con la sensación de ser una pieza importante en el 'equipo de la Aspirina' desde el primer día, pero no fue así. En esa media temporada con el Bayer Leverkusen tan sólo participó en 10 partidos (8 en la Bundesliga y 2 en la Champions League) pese a costar 20 millones de euros. Esta temporada todo ha cambiado y desde el inicio se ha convertido en una pieza fundamental en el esquema de Heiko Herrlich. El jamaicano, con el dorsal nueve a la espalda, actúa por la banda izquierda y forma una peligrosa delantera junto a Kevin Volland y Julian Brandt. Al finalizar la temporada, destacan sus extraordinarios números en la Bundesliga, con 9 goles y 6 asistencias en 30 partidos (por lo que ha sido elegido segundo mejor jugador de la liga alemana, solo por detrás de Robert Lewandowski), a los que hay que sumar otros 3 tantos en 4 partidos de la DFB-Pokal.

Bailey es un extremo zurdo de gran calidad que puede desenvolverse como carrilero en el perfil izquierdo, mediocampista, mediapunta o extremo derecho. Su velocidad le define como un jugador letal, capaz de desequilibrar por la banda izquierda y hacer que las defensas hagan agua cada vez que hace un desborde. Físicamente es un jugador fuerte y con potencia (181 cm y 75 kg), y es de esos jugadores capaces de levantar al espectador de sus asientos ya que posee cantidad de recursos además de su velocidad (tiene una arrancada verdaderamente destacable y mucha velocidad punta, fruto no sólo de su gran fuerza, sino de una llamativa frecuencia de zancada). Maneja ambas piernas y es realmente habilidoso. Tiene sentido del pase y gol. Es listo e intuitivo y su juego se basa en su poder de resolución donde destaca la facilidad con la que resuelve el cara a cara contra los porteros rivales. Su jugada característica se basa principalmente en su gran zurda. Jugando cada día mas libre, tiene más posibilidades de perfilarse al área, soltando misiles dignos de jugadores del más alto nivel. Está claro que no es perfecto, pero aun es joven. A sus casi veintiún años, ha conseguido destronar a jugadores como Stefan Kießling o karim Bellarabi dentro del propio Bayer, convirtiéndose en el timón del equipo de Heiko Herrlich. Tiene mucha carrera por delante, lo que le va a dar grandes oportunidades de mejorar, pues sus prestaciones futbolísticas son envidiables.

Bailey ha sido internacional por la selección jamaicana sub-23 en una ocasión, fue en un amistoso disputado el 8 de marzo de 2015 frente a las Islas Caimán (marcando un golazo de falta en su debut). La Federación Jamaicana de Fútbol ha puesto en marcha la campaña para convencer a Bailey de que juegue con su país natal pero hasta el momento ha rechazado jugar con los 'Reggae Boyz' al considerar que no tienen el nivel suficiente para poder competir internacionalmente, y el entorno del jugador ha dejado abierta la puerta a representar a otras selecciones. Si su futuro pasara por la Premier League podría acabar jugando con los 'Pross' debido a que sus dos abuelos poseen el pasaporte inglés, esto haría que se repitiera la misma historia que muchos años atrás sucedió con John Barnes y recientemente con Raheem Sterling. De hecho los tres han nacido en Kingston, veremos si Bailey sigue sus mismos pasos.

El futuro del atacante caribeño parece estar lejos del BayArena de cara a la temporada que viene. Tanto Real Madrid como Bayern de Múnich siguen sus pasos muy de cerca. Además, en Inglaterra tampoco ha pasado desapercibido el buen hacer del jugador y, aunque Arsenal, Chelsea, Liverpool y los dos conjuntos de Manchester son algunos de los nombres de los clubes de la Premier League que están interesados, solo el conjunto bávaro habría presentado una oferta en firme de unos 60 millones de euros, cifra lejana a los 100 que quiere ingresar la directiva del Bayer.