30 noviembre 2011

DE GUANTE BLANCO: Jean-Marie Pfaff


Por alguna extraña razón, Bélgica nos suele regalar constantemente porteros de excelencia. Quizás el más grande haya sido Jean-Marie Pfaff, portero de excelentes condiciones que durante la década de los 80 llegó a ser considerado el mejor del Mundo. Veinte años después de poner fin a su carrera sigue siendo un icono en Bélgica.

Jean-Marie Pfaff nació el 4 de diciembre de 1953 en Lebbeke (Bélgica). Creció junto a sus once hermanos, y junto a los mayores se pasaba el día jugando al fútbol, y pese a que durante toda su etapa escolar siempre fue de los más bajitos de la clase, tuvo claro desde el primer momento que quería ser portero. La calle fue el primer campo de entrenamiento del pequeño Jean-Marie, que sufrió el mayor golpe de su infancia cuando perdió a su padre, en 1965. Había que seguir adelante, por lo que, paralelamente a su pasión trabajaba en correos y se entrenaba a última hora de la tarde con el KSK Beveren, club al que se unió a los 16 años.

En 1973 debutó con el primer equipo de esta entidad semi profesional, en la que no había ni siquiera presupuesto para pagarle unos guantes. Partido a partido, Pfaff seguía creciendo como guardameta. En 1978, tras una apasionante final ante el Royal Charleroi SC, el Beveren conquistó la Copa de Bélgica, el primer título importante de su historia, siendo elegido Pfaff mejor futbolista belga del año, y en la temporada siguiente llegó el primer título de liga de la entidad.

En 1982 fichó por el FC Bayern München, donde pasó seis temporadas. El club muniqués andaba buscando sucesor al legendario Sepp Maier, retirado tres años antes, y lo encontró en el belga, que pudo por fin dedicarse a tiempo completo a su oficio de guardameta. Su primer título con el Bayern coincidió con el inicio de la segunda etapa de Udo Lattek en el club, en la temporada 1983-84. Fue una DFB Pokal (Copa de Alemania) ante el Borussia VfL Mönchengladbach. Posteriormente, los bávaros ganaron la liga en 1985 y firmaron un esplédido doblete Bundesligaiga-Copa al año siguiente. En 1987 ganó su tercera Bundesliga, levantó la Supercopa alemana y fue nombrado mejor portero del mundo. Y a punto estuvo de conseguir la Copa de Europa en el Prater vienés si no hubiera sido por el FC Porto de Madjer, que le marcó de tacón uno de los goles más inolvidables de toda su carrera.

Pese a tener un año más de contrato, dejó Alemania en septiembre de 1988 y volvio a su país, esta vez a las filas del Lierse SK, en donde disputó 23 partidos en una temporada sin grandes sobresaltos. Un año después quiso apurar un último año en activo y fichó por el Trabzonspor AŞ. En las filas del conjunto otomano disputó 22 partidos, incluyendo una final de la Türkiye Kupasi (Copa de Turquía) que perdieron ante el Besiktas JK.

Internacional por Bélgica, el legendario técnico Guy Thys le hizo debutar, en 1976, frente a Holanda, sustituyendo a su ídolo Christian Piot, verdadera institución en aquellos lares. Fue internacional en 84 ocasiones en las que disputó, como titular, las Eurocopas de Italia'80 y Francia'84, además de los Mundiales de España'82 y México'86, al que llegó en el mejor momento de su carrera. Cayeron eliminados en semifinales ante la Argentina de Maradona y también en la final de consolación ante Francia. Poco importaba, aquella cuarta plaza mundialista les llevó directamente al olimpo del deporte belga y al corazón de todo un pueblo, que les recibió como auténticos héroes a su regreso a Bruselas.

Pfaff se retiró con 36 años. El peso de los años hizo que se decidiese a colgar los guantes y probar suerte en los banquillos. Sin embargo, la experiencia como entrenador en el KV Oostende se saldó con fracaso, y Pfaff optó por retirarse de cualquier implicación cotidiana en el fútbol, aunque no lo descarta en un futuro. Hoy es toda una estrella de la televisión en su país. Desde 2003 es el protagonista de un reality-show llamado 'De Pfaffs', en el que se sigue su vida diaria, pública y privada: su relación con su mujer, con sus tres hijas y sus yernos, con su suegro y con su perro. Desde entonces sus hijas se casaron, la familia se extendió, incluso su suegro falleció en la cuarta temporada, televisión incluida. El pasado año fue embajador, junto a Guus Hiddink, Ruud Gullit, Paul van Himst y Johan Cruyff, de la candidatura conjunta de Holanda y Bélgica para el Mundial de 2018.

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