08 julio 2011

Lo que mal empieza...


Leyendo a Ramón Besa en su columna de análisis deportivo de 'El País', me doy cuenta que en las grandes competiciones de selecciones es ya demasiado habitual que veamos unas primeras jornadas con poco fútbol y mucho miedo a perder. Es lo que ha pasado en el inicio de esta Copa América, donde al menos yo espero ver más detalles de interés que los que nos han dejado las dos primeras jornadas de la fase de grupos.

La selección albiceleste ha protagonizado un debut nefasto ante selecciones supuestamente inferiores. Muy preocupante lo de Batista, que parece que a estas alturas todavía no tiene nada claro el camino a seguir. Una línea defensiva cargada de años y muy justita de fiabilidad no parece aval suficiente para ganar esta competición.

¿De verdad no hay alternativas a la pareja Milito-Burdisso? Ezequiel Garay ha tenido pocos minutos en el Real Madrid y no está pasando por su mejor momento tras su traspaso 'forzoso' al Benfica, pero Nico Pareja ahora mismo me parece superior a cualquiera de ellos. Y del mediocampo qué queréis que os diga. Mascherano es muy bueno en lo suyo pero Banega y Cambiasso a su lado no tienen capacidad suficiente para generar el fútbol que piden los tres hombres de arriba. En la línea de ataque, decir que Messi necesita a su lado a Pastore es una obviedad, yo lo que creo es que harían falta dos Pastores para jugar al lado de Mascherano o Banega. Y eso sí, cuidado con exigir demasiado al del Cittá de Palermo, que el chaval no es la salvación para esta competición pero a lo mejor sí lo será en pocos años, a medida que se vaya curtiendo.

Y de Messi que decir además de lo que ya indica Besa en su columna, pues eso, que no es Maradona. Está liderando una selección argentina sin ningún poder ofensivo en este campeonato, a esto podemos añadir que ante la selección 'cafetera' jugó uno de los peores partidos con Argentina que yo pueda recordar. Se le vio mal, con un gesto desencajado, y por momentos ausente, desentendido de lo que ocurría a su alrededor. En la última oportunidad que tuvo, tras una falta que los colombianos cometieron contra Agüero, su remate, extrañamente defectuoso, salió del campo lejos de la portería rival. Se cubrió la cara con un brazo, caminó hacia el centro del campo sin mirar el destino del balón tras el saque del portero colombiano Martínez. Raro en él. El astro azulgrana casi ni pisó el área rival, no quedó nunca con el balón dominado frente a la meta adversaria. Tampoco pudo hilvanar un regate, le faltó velocidad y reacción y en 90 minutos apenas dio un pase gol a Lavezzi que tapó bien Martínez.

Y mientras en las gradas del estadio Santa Fe, los ánimos estaban caldeados y los aficionados argentinos no dudaron reprobar con silbidos e insultos a su equipo y en corear "Diego, Diego", en alusión al anterior seleccionador y astro de la hinchada argentina, Diego Armando Maradona.

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