08 marzo 2011

Segundas partes nunca fueron buenas...

No había hecho más que comenzar la temporada 2009-10, y Claudio Ranieri era presentado como nuevo técnico de la Roma tras la prematura salida de Luciano Spalletti, que comenzó el curso con la sensación de desavenencias. Nacido el 20 de octubre de 1951 en la ciudad eterna, e hincha de la AS Roma, Ranieri iniciaba aventura en el club que le vio nacer como futbolista. Claudio fue un defensa de nivel medio que en la temporada 1973-74 tuvo la oportunidad de jugar con el conjunto de su ciudad.

No le fue bien, ya que tuvo presencia únicamente en seis encuentros ligueros con el conjunto romano. De ahí peregrinó al FC Catanzaro, echando raíces durante ocho temporadas y convirtiéndose en una institución con las 'aquile del sud'. Después de un breve paso por el Catania, se retiraba como jugador a los 34 años en las filas del US Palermo con la sensación agridulce de haber jugado con 'su' Roma, pero sin llegar a tener la presencia esperada en el conjunto 'Giallorossi'.

Sólo un año más tarde de su retiro se inició en los banquillos con el AS Puteolana. Eso sí, previo paso por un Vigor Lamezia amateur. Cagliari, Nápoles, Fiorentina, Valencia, Atlético de Madrid, Chelsea, Parma o Juventus han sido los equipos que Claudio Ranieri ha dirigido, con dos torneos coperos (Coppa Italia con la Fiore y Copa del Rey con el Valencia) y dos supercopas (la italiana con los violas y la Supercopa de Europa con los ché). Su llegada a la Roma supuso un soplo de aire fresco. Racha en la Serie A asombrosa para dar caza al Inter de Mourinho, y una Europa League que truncó el Panathinaikos en una eliminatoria con un loco 6-4 para los helenos. El choque esencial en el intento de asalto del Scudetto fue ante la Lazio en el derbi romano. Ese día, Ranieri no se casó con nadie y sustituyó al capitán Totti por el francés Jérémy Ménez. Enfado de Francesco, pero un nuevo esquema que ayudó a remontar el 1-0 con el que se marchó la Lazio al descanso. Doblete del montenegrino Vučinić y medio título en el bolsillo.

Relacionar el bagaje de resultados y títulos a la confianza a veces puede ser algo temerario, pero la jornada 35 de la pasada Serie A pudo ser un disparo al pie de la Roma. Cayeron 1-2 ante la Sampdoria cuando tenían todo a su favor, el Inter se terminó imponiendo y este año las cosas no están yendo bien. Octavos en el campeonato doméstico, a nueve de la Champions, que para más inri la ocupa la Lazio, y a 16 del título. El clavo ardiendo de la máxima competición continental lo ha destrozado el Shakhtar Donetsk, que con un 'poker de excelentes brasileños' incendió el Olimpico de Roma con su 2-3.

Tras un mes de enero con cinco victorias en seis encuentros, el de febrero ha sido totalmente opuesto. Un empate con el Brescia (2-2) y después cuatro derrotas consecutivas. Lo peor no es el haber caído, sino que se recibieron 14 goles y la fractura en el juego se acentuó todavía más. En un gesto que le honra, Claudio Ranieri renunció a su cargo tras la durísima derrota con el Genoa que se produjo tras un 0-3 que parecía definitivo. El problema es que no es la primera vez. Ranieri se marcha tras casi año y medio, más o menos lo que duró en su etapa de futbolista.

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