14 enero 2013

DE GUANTE BLANCO: Kahn


Temido por compañeros y rivales, fue una de las personalidades más duras de las últimas décadas en el mundo del fútbol. Su indómito afán de victoria, casi inhumano, y su estilo de juego en parte agresivo le daban a menudo una apariencia distante. Nunca se mordió la lengua y siempre mostraba en sus jugadas una gran expresividad. Pertenece a esa estirpe de porteros alemanes que son más conocidos por su arrogancia y sus malos modos que por su calidad futbolística, sin embargo, pocos jugadores han representado en toda su historia al Bayern Múnich o a la selección alemana, de forma tan vehemente como Oliver Kahn.

Oliver Rolf Kahn nació el 15 de junio de 1969 en Karlsruhe (República Federal de Alemania). Comenzó a jugar a los seis años en las categorías inferiores del Karlsruher SC de su ciudad natal, donde su padre, Rolf Kahn (de origen letón), había jugado como centrocampista entre 1962 y 1965. Se inició como jugador de campo, sin embargo, pronto sintió una atracción irresistible hacia la posición de portero desde que, a los siete años, recibió como regalo una colección de cromos de Seep Maier, y decidió seguir sus pasos. Pasó, de manera brillante, por todas las categorías amateurs, siempre fue autodidacta y desarrolló un exacerbado perfeccionismo con tal de seguir las huellas de su admirado Maier. 

En la temporada 1987-88 fue ascendido al primer equipo como suplente del portero alemán, de origen polaco, Alexander Famulla. Debutó en la Bundesliga el 27 de noviembre de 1987 frente al 1. FC Köln en el el Wildparkstadion, pero no fue hasta la temporada 1990-91 cuando el entrenador Winfried Schäfer decidió colocarlo en el equipo como portero titular. Kahn permaneció en el club durante siete temporadas en donde jugó 148 partidos, y su mayor logro con el 'KSC' fue alcanzar las semifinales de la Copa de la UEFA en la temporada 1993-94 donde cayeron ante el SV Casino Salzburg de Otto Barić.

Tras su brillante temporada en Europa, acaparó el interés de los clubes punteros de Alemania y del resto del continente, y en el verano de 1994 fue traspasado al FC Bayern München por 2,5 millones de euros, una cifra jamás pagada hasta el momento en Alemania por un guardameta. Su ascendente carrera sufrió un brusco parón en noviembre de 1994 cuando una grave lesión de ligamentos cruzados le dejó inactivo durante medio año. En sus largas horas de inmovilidad Kahn se dio cuenta de que le quedaban muchos defectos por pulir y que sólo podría ser el número uno a base de trabajo. Se sumergió en el estudio de la preparación de guardametas y regresó a la competición con mayor entusiasmo y con una mentalidad de ganador nato que le convertiría en un 'semidiós' para los aficionados alemanes. Aquella ausencia forzosa fue, por tanto, positiva e hicieron del heredero de Maier uno de los mejores guardametas de todos los tiempos.

Pero más allá de su calidad como guardameta, totalmente incuestionable, lo que sobresale es su carácter de tipo duro. Una mirada del portero era capaz de infundir tanto respeto que hacía que cualquiera evitara la confrontación. Y es quizás ese respeto, que a buen seguro se transformaba muchas veces en miedo, lo que amilanaba a muchos rivales ante la portería de Kahn, que proporcionaba una enorme seguridad bajo palos con su notoria presencia. "Con su melena rubia característica, verlo en acción podía parecer ver a un león en pleno rugido" según lo describió una vez Karl-Heinz Rummenigge.

El 'Titán' llegó a disputar un total de 557 encuentros ligueros, cifra que hasta ahora ningún portero había logrado alcanzar en la máxima competición liguera alemana. Además ostenta otro récord, con 19 partidos seguidos sin encajar ni un solo gol, y ya en su último año se despidió con otra plusmarca, al encajar tan solo 21 goles en toda la temporada, siendo el guardameta menos goleado de la historia. Oliver Kahn es, junto a Mehmet Scholl, el coleccionista de títulos por excelencia. Ganó 8 Bundesligas (1996-97, 1998-99, 1999-00, 2000-01, 2002-03, 2004-05, 2005-06 y 2007-08), 6 DFB-Pokal (1997-98, 1999-00, 2002-03, 2004-05, 2005-06 y 2007-08), 6 DFB-Ligapokal (1997, 1998, 1999, 2000, 2004 y 2007) y 1 Copa de la UEFA (1995-96). Sin duda alguna, sus mayores logros vinieron en 2001, año en que consiguió con el Bayern, la Champions League, convirtiéndose en el héroe de la final al vencer al Valencia CF en la tanda de penaltis; y la Copa Intercontinental al CA Boca Juniors. Además a nivel individual, fue elegido mejor portero por la IFFHS (1999, 2001 y 2002),  por la UEFA (1999, 2000, 2001 y 2002), por la Bundesliga (1994, 1997, 1998, 1999, 2000, 2001 y 2002), por European Sports Media (1999, 2000, 2001 y 2002) y por la revista Kicker (2000 y 2001). Ganó también, el UEFA Fair-Play Award (2001) y fue Balón de Bronce en 2001 y 2002. Pelé lo incluyó en la lista FIFA 100 de los mejores futbolistas vivos.

Kahn fue internacional por Alemania en 86 ocasiones. Aunque ya había sido convocado para el Mundial de USA'94, su debut se produjo el 23 de junio de 1995 contra Suiza. Fue convocado para la Eurocopa de Inglaterra'96, que ganaron los alemanes, aunque no llegó a disputar ni un solo encuentro. La frustración se acentuó en el Mundial de Francia'98, donde tampoco llegó a saltar al campo porque el portero titular, Andreas Köpke, satisfizo las expectativas del seleccionador, ante el desespero de los aficionados alemanes, para quienes 'King Kahn', como era ya apodado, se había convertido en el indiscutible número uno entre los guardametas no sólo alemanes sino del mundo.

En el año 2000, se convirtió en titular indiscutible de la selección alemana, con la que disputó la Eurocopa celebrada en Holanda y Bélgica, donde los alemanes no pasaron de los octavos de final. Dos años después participó en el Mundial de Corea y Japón. Kahn fue el capitán de la Selección alemana y disputó todos los partidos, consiguiendo el subcampeonato al perder en la final (2-0) contra Brasil. Recibió tan sólo tres goles en el campeonato y fue decisivo para su equipo, por lo que fue elegido mejor jugador del torneo, recibió el Balón de oro y el Premio Lev Yashin. En la Eurocopa 2004, celebrada en Portugal, la selección alemana realizó un campeonato desastroso y no consiguieron pasar de la fase de grupos quedando por detrás de la República Checa y Holanda. Poco antes del Mundial de Alemania 2006, Jürgen Klinsmann, entonces seleccionador germano, anunció la titularidad de Jens Lehmann en el marco de la selección, lo cual fue un golpe inesperado para Kahn, que jugó, solamente, el partido por el tercer y cuarto puesto ante Portugal. Al finalizar el torneo, anunció su retirada como integrante de la selección nacional.

Tras su retirada de los terrenos de juego decidió desvincularse casi por completo del deporte rey y dedicarse a otros menesteres: ha sido comentarista de la ZDF, ha escrito varios libros, ha realizado un máster MBA que acabó en 2011, ha creado la fundación Oliver Kahn, ha lanzado una plataforma en Internet y, es productor y jurado de un concurso para China y Japón donde se buscan jóvenes guardametas. Recientemente ha manifestado su interés en iniciar su carrera en los banquillos y el pasado verano ya sonó como técnico del Alemannia Aachen de la 3. Fußball-Liga.

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