03 agosto 2011

Una bandera para unirlos a todos...


Tan solo habían pasado unos minutos desde que España se había proclamado campeona de Europa sub-19 y ya saltó la polémica. Para aquellos que no sepan de qué hablo (algo que me extrañaría y mucho), les resumiré brevemente lo sucedido. Los jugadores acababan de ganar el Europeo y, en medio de la euforia, Juan Muñiz, canterano del Sporting de Gijón, decide anudarse al cuello la bandera de Asturias que, al parecer, le ha entregado un familiar. Minutos después, en cuanto Ginés Meléndez se percata de ello se dirige hacia él como una flecha y se la arrebata sin mediar palabra. De bandera asturiana al cuello, nada.

Y ya tenemos el lío montado. Según ha informado la RFEF, hay una nueva normativa en base a la cual no han de sacarse banderas autonómicas en las celebraciones de las diferentes selecciones nacionales, al menos antes de la entrega de medallas. Y es que Ángel María Villar no quiere que se repita lo sucedido el pasado mes de junio en la celebración de los sub-21 en donde abundaban las banderas territoriales (catalana y vasca sobre todo) en detrimento de los colores nacionales.

En fin, el caso es que el seleccionador actuó como actuó. Así que vayamos al cogollo de todo esto. ¿Qué pinta una bandera que no sea la española en una celebración de la selección nacional? Pues muy poco, o más bien nada. Es doloroso para mí tener que hablar de este tema cuando la bandera de la polémica ha sido la asturiana. ¡Asturias es España y lo demás, territorio conquistado! Se puede decir más alto, pero no más claro. Si hay una bandera española 100% y gentes que se sienten españoles desde sus inicios, ésa es la asturiana y esos son los asturianos. No dudaría ni un segundo en las buenas intenciones de Muñiz, pero no era el momento de llevarla anudada al cuello.

En la selección, uno representa a su país, España. No a su pueblo, ni a su Comunidad Autónoma, ni a su "otro país" como algunos impresentables de la absoluta piensan (me refiero a Cataluña, sí). Cuando uno acude a la llamada de Del Bosque, Luis Milla, Julen Lopetegui, Ginés Meléndez o quien sea, uno va a defender los colores de una bandera que es roja y gualda. Y no va a representar nada más. A título individual, tras acabar el campeonato, uno puede ser el pregonero de las fiestas de su ciudad o su pueblo y portar la bandera que le venga en gana. Pero no en el terreno de juego antes y mientras se está recibiendo la medalla, entonces su única enseña es la española y lo demás sobra.

Y no, que nadie continúe insistiendo con la preguntita de "¿acaso la bandera catalana, vasca o canaria no es española?", sobre lo que ya me he pronunciado más arriba de forma concisa. Antes de nada, he de apuntar lo gracioso que me resulta que aquéllos que aportan este argumento al debate suelen sentirse poco o nada españoles. No deja de ser irónico que alguien cuyo patriotismo es nulo venga a decirme a mí o a cualquiera, qué es y qué no es español. Efectivamente que todas ellas son banderas de regiones españolas, las cuales amamos todos los que nos sentimos de aquí. Por lo que, en el ámbito nacional, cuando se enfrenten la selección autonómica vasca contra la extremeña, el uso de esas banderas es totalmente lógico. Mas está fuera de toda lógica su utilización en un ámbito internacional, con periodistas acreditados de todo el mundo, que a este paso van a acabar desquiciados cada vez que ganemos algo los españoles. Y no es para menos, yo nunca vi a un estadounidense celebrar un título con otra bandera que no fuera la de las barras y las estrellas (y mira que en las selecciones yankees menos de allí son de cualquier lado), o incluso en los tiempos de la extinta y combulsa Yugoslavia, jamás ví a un jugador croata, serbio, esloveno, bosnio o macedonio sacar su propia bandera en detrimento de la enseña nacional yugoslava. ¿Lo viste tú acaso? Pues eso...Y si lo hicieran me resultaría algo extraño que, por otro lado, distraería mi atención de lo realmente importante: la consecución de un título por un país.

De todos modos, poco importa lo que yo escriba, pues la polémica ya está servida. Aunque como todos sabemos, verdadera polémica habría supuesto que la bandera que se hubiera arrebatado fuese la catalana o la vasca. Entonces... otro gallo cantaría. Y es que a nadie le pilla de sorpresa lo que significa la bandera catalana o vasca en el ambito futbolístico, es una reevindicación para poder tener algún día (yo espero que no) su propia selección reconocida internacionalmente.

Este último matiz me lleva a reconocer que lo que en este caso me pareció una torpeza por parte del seleccionador, me habría parecido un total acierto si al que se le hubiese despojado de ésta hubiera sido a Guardiola en sus tiempos, a un tal Piqué alias "españolitos vamos a ganaros vuestra Liga", o a alguno similar. Porque esos saben muy bien lo que hacen y sus intenciones son denunciables e hirientes. Y ya va siendo hora de pararles los pies. Lástima que hayan pagado justos por pecadores y que el pobre Muñiz haya sufrido una pequeña reprimenda en público. Es muy fácil hacérselo a él, todo hay que decirlo. Querría yo ver al seleccionador de turno hacerle lo mismo a Villa o a Xavi y Puyol.

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