

Es el fútbol el deporte en el que más se da esta lesión, debido sobre todo a la repetición del movimiento de golpeo de balón con el empeine. Entre otras causas se encuentran el sobreentrenamiento, un número excesivo de partidos, el cambio de superficies de juego (mojado a seco, duro a blando), una recuperación deficiente o, una preparación física mal adaptada deriva en una aceleración o extensión de la lesión, o la anatomía patológica en los miembros inferiores (acortamiento de los mismos), en la pared abdominal y en el trayecto inguinal.
Síntomas:

Clásicamente se describen cuatro grados o estadios evolutivos (la gravedad de la lesión va desde el estadio 1 al 4):
1º) el dolor aparece después de un partido o entrenamiento, o después de ejercicio intenso
2º) el dolor aparece durante el partido /ejercicio
3º) el dolor aparece al comenzar la actividad física e impide la realización de la misma
4º) el dolor se desencadena en reposo o a mínimos movimientos.

- Realizar sesiones de flexibilidad especiales, un mantenimiento de la misma durante el entrenamiento y una elongación al finalizar los entrenamientos:
a) En el calentamiento: Se aboga por un trabajo activo de la musculatura, ejercicios que se asemejen a la práctica deportiva, controlando en todo momento el movimiento. Un ejemplo en el gimnasio sería el empleo de la máquina que se suele utilizar para fortalecer los abductores y los adductores. En el campo de juego podríamos simular ese movimiento sin resistencia, o bien con la ayuda de un compañero ofreciendo resistencia.
b) En la vuelta a la calma: Se trabajará con estiramientos pasivos, o asistidos.
- Empleo del trabajo isométrico (se explicará en un apartado posterior).
- Dosificación de las cargas de acuerdo al grupo de trabajo.
- Refuerzo de la musculatura estabilizadora de cadera.
- Trabajo compensatorio de potenciación muscular:
a) Abductores.
b) Adductores.
c) Abdominales: tanto superiores, como inferiores y oblicuos.
Tratamiento:

Existen diversos métodos, en muchos casos complementarios, para tratar este tipo de lesión:
- Fisioterapia.
- Osteopatía.
- Antinflamatorios e infiltraciones.
- Tratamiento quirúrgico: Sólo se recurre en los casos de agravamiento extremo de la lesión que, en cualquier caso, no debería haber llegado nunca a este punto con un trabajo preventivo adecuado. Este recurso, incluso si esta plenamente justificado, sirve para reforzar el pubis, pero no trata las causas.
- Tratamiento Isométrico: En los casos muy dolorosos y agudos, permite obtener rápidamente un efecto sedante sobre las inserciones musculares, sobre los tendones y sobre las vainas de los músculos. Este trabajo se particulariza según la zona afectada.
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