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Título Original: Mean machine
Año: 2001
Duración: 98 min.
País: Gran Bretaña
Director: Barry Skolnick
Guión: Charlie Fletcher, Chris Baker, Andrew Day
Reparto: Vinnie Jones, David Kelly, David Hemmings, Vas Blackwood, Jason Fleming, Danny Dyer, Jason Statham
Productora: Paramount Classics
Género: Comedia
Danny Meehan, capitán de la selección inglesa, tenía fama y dinero, hasta que lo tiró todo por la borda. Acusado de haber amañado un partido, Danny recibe la humillación final cuando es condenado por agredir, en estado de embriaguez, a un policía. Ya en prisión, el alcaide quiere impulsar su propio equipo de fútbol con su ayuda. Pero el jefe de los guardias no quiere que un prisionero le diga lo que tiene que hacer y le convence para que rechace la propuesta. Danny decide entonces crear su propio equipo.
El británico Barry Skolnick, procedente del mundo de la publicidad, debutó como director con este remake de la película 'El rompehuesos' protagonizada por Burt Reynolds y dirigida en 1974 por Robert Aldrich.
El argumento no es nada del otro mundo pero es una cinta muy recomendable para los aficionados al fútbol. Es una película que poco a poco va enganchando, aunque el principio no es muy prometedor. Los primeros minutos recuerdan sobremanera al cine de Guy Ritchie (aquí ejerce como productor) para posteriormente transformarse en un melodrama carcelario con altas dosis de comedia y algo de cine de acción. Según avanza la cinta, el argumento te atrapa gracias a escenas simples pero realmente divertidas. Destaca el papel del gran Vinnie Jones (ex-jugador de Leeds United y Chelsea, entre otros), y sobre todo del aún mas grande Jason Statham haciendo de portero, impresionante todo él aunque sea con un papel secundario, sus fantasías, sus salidas de tono violentas, sus excentricidades en plan Higuita... En definitiva, un caos inexplicable que consigue su misión, entretener.
Las innovaciones en las indumentarias que se introducen en el vestuario de los jugadores de una a otra temporada suelen ser constantes, y en mayor medida de cara a una cita internacional, en la que interesa incrementar las ventas de las camisetas de las diferentes selecciones.
El diseño que la marca deportiva Puma realizó para la selección de Camerún en la Copa de África de 2002, disputada en Malí, fue una revolución total ya que la empresa alemana había diseñado una camiseta sin mangas para mayor comodidad de los jugadores. La FIFA prohibió a la Federación de Camerún asistir con esta equipación al Mundial de 2002 en Corea y Japón, porque según indica la Internatonal Board (asociación encargada de definir las reglas del fútbol a nivel mundial y sus futuras modificaciones), "una elástica debe incluir mangas", ya que, además, a partir de ese mismo año, la FIFA obligaría a las selecciones a portar un parche con el escudo mundialista en las mangas.
Puma tuvo que recurrir, entonces, a un modelo similar con un añadido negro en las mangas, por lo que la camiseta de los 'Leones Indomables' perdió toda su vistosidad e innovación. La prohibición de la FIFA se extendía a todos los torneos organizados por dicho organismo, por lo que la selección africana tuvo que jugar, también 'con mangas', en la edición de 2003 de la Copa Confederaciones que se disputó en Francia.
Dos años más tarde la historia se volvía a repetir ya que la marca alemana diseñaba otro 'polémico' uniforme para la Copa de África de 2004, disputada en Túnez. Esta equipación era una especie de mono ajustado, de una sola pieza, con sus tradicionales colores verde y rojo para la parte de la camiseta y del pantalón, más dos 'zarpazos' en los costados. Entre las ventajas del modelo estaban, a juicio de Puma, el hecho que su peculiar diseño impedía a los rivales agarrar a los cameruneses o que éstos se lo quitaran en los momentos de júbilo al marcar un gol.
Sin embargo, la FIFA obligó a retirar ese modelo alegando que no cumplía con lo dispuesto en el Artículo 4 de las 'Reglas de Juego'. Camerún no fue sancionado por el uso de esta equipación en los partidos de la primera fase, ya que su Federación realizó la promesa de acatar dicha prohibición en la segunda fase del torneo. Sin embargo, en los cuartos de final, los 'Leones Indomables' volvieron a usar la indumentaria no permitida, y en consecuencia la Comisión Disciplinaria de la FIFA abrió una investigación e impuso una multa de 200.000 francos suizos (casi 129.000 euros) a la Federación Camerunesa, así como la deducción de seis puntos en las eliminatorias africanas para el Mundial de Alemania 2006.
Puma interpuso una demanda de indemnización contra la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA), reclamando dos millones y medio de dólares por daños y perjuicios. Según los representantes de la marca alemana, el organismo rector del fútbol mundial se dejó influir en su decisión por las presiones de Adidas, competencia potencial de Puma desde su creación en 1924. La audiencia de un tribunal de Nürnberg (Alemania) consideró que la FIFA violó los reglamentos de la competencia al prohibir la citada indumentaria, considerando que la prohición había causado daños de imagen a Puma, ya que ningún otro equipo se atrevería a jugar con ese innovador diseño de camisetas por temor a sanciones. Un portavoz de Adidas rechazó totalmente las acusaciones de presión, aunque por todos es conocido que la firma de las tres tiras es suministradora oficial de la FIFA en sus torneos internacionales.
Tiempos de cambio a la orilla del Mersey. En tan solo ocho meses se han vivido dos relevos en el banquillo, la fuga del delantero estrella, la llegada de un crack con renombre mundial pero aún por probar en Inglaterra, y la de un goleador que es todo lo contrario, alguien con fama en las islas pero que no ha logrado trascender fuera de ellas. Una realidad difícil de digerir, y es que a principios de febrero los objetivos del club con más historia de Inglaterra se reducen a intentar ganar la Europa League y a perseguir la sexta plaza del campeonato liguero, muy poco para la legendaria tradición de un club que se acostumbró durante años a no tener a nadie por delante. Por ello es momento de analizar el presente y el futuro del grandioso Liverpool.
Roy Hodgson, el hombre que afrontó el difícil reto de asumir el cargo de entrenador en Anfield después del cese de Rafa Benítez, duró solo medio año. Tras 21 jornadas de liga había sumado 25 puntos y se encontraba más cerca del descenso que de posiciones europeas. Una clara derrota por 3-1 ante el Blackburn lo condenó y el club se dejó de experimentos, apostó por un valor seguro, alguien que si iba a tener (gracias a su pasado de leyenda 'red') el apoyo de la afición. Kenny Dalglish, el último entrenador que fue campeón de liga con el Liverpool, asumió el cargo tras una década sin dirigir. Aunque sus dos primeros partidos acabaron en derrota y solo pudo empatar en el derby ante el Everton en casa, posteriormente ha encadenado una racha de cuatro triunfos consecutivos y se ha situado a tiro de la zona de acceso a la Europa League.
Se empieza a hablar de reacción y pienso que la mejoría tiene más que ver con el impulso anímico de la llegada de Dalglish que con sus modificaciones tácticas, aunque también creo que ahora el Liverpool está mejor tácticamente que lo estaba con Hodgson. Si bien es cierto que el objetivo inicial era traer a alguien que conectara con los futbolistas y con la grada. Y es que Dalglish ha hecho mucho hincapié en cuestiones que tienen que ver con la identificación de la gente con el equipo. Dos chicos de la cantera como Martin Kelly o Jay Spearing salieron como titulares en el derby ante el Everton, en una decisión que se interpretó como un movimiento para conseguir una mayor conexión entre la grada y el campo.
Aunque Dalglish también ha introducido maniobras tácticas, la más notable cambiar la posición de Raul Meireles, que con Hodgson actuaba normalmente escorado a la banda. Ahora juega más centrado, más cerca de la portería y su mejoría es una evidencia. El portugués, que no había marcado ni un solo gol con el anterior entrenador, ha anotado ya cuatro en las pocas semanas que lleva dirigiendo el veterano técnico escocés. La otra modificación se ha producido en la defensa, una línea criticadísima con Roy Hodgson. Ante el rendimiento mediocre de Paul Konchesky en el lateral izquierdo, Dalglish apostó por una decisión arriesgada, cambiar de banda a Glen Johnson y dar la titularidad en la derecha al joven Martin Nelly. Aunque esa decisión no me acaba de convencer, lo que si está siendo respaldado por el entorno es la apuesta por una pareja de centrales formada por Martin Skrtel y Danny Agger, probablemente la más fiable que se puede formar con la plantilla actual.
Más allá de los resultados, lo que más convence a la hinchada es el amor por el club que trasmite Kenny Dalglish, su reacción tras la marcha de Fernando Torres fue especialmente emocionante, fueron las palabras de alguien que entiende a la perfección la dimensión de una entidad tan histórica: "Lo más importante que hay que recordar, y puede que a algunos se les haya olvidado, es que este club está por encima de cualquier persona. Yo nunca lo olvidaré, y la persona que lo olvide, será una persona irresponsable y estúpida. Da igual quien sea, quien haya pasado antes o quien pasará en el futuro. El club es el club". Así que muchos empiezan a preguntarse si lo que pareció una solución de emergencia no podría tener continuidad en el futuro. El club esta contemplando la posibilidad de que Kenny Dalglish continúe después del verano si realmente sale bien la cosa, aunque es cierto que en un principio la idea básica era buscar una persona dentro del club que se pudiera hacer cargo del primer equipo inmediatamente y que estuviera tan solo seis meses.
Pero los cambios no solo han afectado al banquillo, la marcha de Ryan Babbel, que ha decepcionado a la hinchada 'red' y sobre todo la de Fernando Torres, que no creyó en las posibilidades (a medio plazo) de competir por títulos, propició una reacción de frustración en una hinchada que lo había convertido en ídolo, casi a la altura del símbolo local Steven Gerrard. Pero el dinero recibido se gastó no solo en un reemplazo, sino en dos. El Liverpool cambiaba a su delantero estrella por dos atacantes de muy buen nivel y perfectamente complementarios, Luis Suárez (del que conocemos su capacidad goleadora con el Ajax) y Andy Carroll (que es una inversión de futuro, pues tan solo lleva 11 goles en la Premier, y no tiene mucha experiencia), por lo que tras el cierre del mercado de invierno no quedaba claro si había salido perdiendo o ganando después de tantos movimientos.
En lo táctico no debería haber muchas modificaciones, lo más lógico es pensar en un sistema con tres centrocampistas, Suárez y Kuyt tirados a los costados y Carroll como delantero centro. La única duda que se plantea es si la presencia de un 'nueve' tan identificado con el juego aéreo puede representar una tentación para buscarlo con demasiada frecuencia. Obviamente el tener un jugador así en la plantilla te permite usar el recurso del balón largo, aunque yo, personalmente, creo que el Liverpool no va a abusar de ello, simplemente no es su estilo. Es cierto que va a permitir más llegadas por las bandas y el remate de cabeza es otra opción, pero no creo que se use reiteradamente.
Lo que está claro es que ha empezado una nueva era en Anfield, y aunque esta temporada pelear por los títulos más prestigiosos ya resulta imposible, la ambición de volver a hacerlo cuando empiece la nueva campaña reaparecerá con la ilusión renovada que solo pueden garantizar las entidades sustentadas por unos antecedentes gloriosos.
Aprovechando que la selección española juega hoy un amistoso frente a la colombiana, vamos a recordar a un jugador icónico donde los haya, que pasó por el fútbol español. Reconocido como una de las máximas figuras de la generación de futbolistas colombianos que se destacaron desde mediados de los años 80 a mediados de los 90. 'El Pibe' Valderrama, siempre recordado por su inclasificable peinado y por el 'extraño' suceso que protagonizó, en el Santiago Bernabéu esperando un saque de corner, con el madridista Michel.
Carlos Alberto Valderrama Palacio nació el 2 de septiembre de 1961 en Santa Marta, (Colombia). Comenzó jugando al fútbol en el campo de arena del barrio 'Pescaíto de Santa Marta'. Con el apoyo de su padre, Carlos 'Jaricho' Valderrama, ex-jugador profesional que jugó con la selección del departamento de Magdalena, y de Eduardo Dávila, dirigente de la AD Unión Magdalena, comienza su carrera en el fútbol profesional en 1981. Tres años más tarde ficha por Millonarios de Bogotá, en donde permanece una sola temporada, pasando en 1985 al Deportivo Cali. En el conjunto caleño, dirigido por Vladimir Popovic, destacó por su estilo suelto y vistoso para dirigir el juego del equipo, así como por la gran dupla que formó con Bernardo Redin, logrando el subcampeonato colombiano en 1985 y 1986.
En 1988 inició su aventura europea cuando fichó por el Montpellier Herault SC donde ganó la Copa de Francia en 1990. Dos temporadas después recala en España de la mano de 'Pacho' Maturana, que por entonces era entrenador del Real Valladolid. En el equipo pucelano, donde pasó con más pena que gloria, coincide con sus compatriotas René Higuita y Leonel Álvarez.
En 1992 vuelve al fútbol colombiano para jugar en el Independiente de Medellín y una temporada despues ficha por el Atlético Junior de Barranquilla, con el que llegó a las semifinales de la Copa Libertadores en 1994 (cayendo ante Vélez Sarsfield, que a la postre resultaría campeón) y con el que se proclamó vencedor de los campenatos de liga en 1993 y 1995.
En 1996 vuelve a hacer las maletas y emigra a Estados Unidos para jugar en la emergente MLS. Primero con la extinta franquicia de Tampa Bay Mutiny, donde juega dos temporadas intercalando una cesión al Deportivo Cali, para jugar los meses de abril y mayo de 1997. Tras su regreso a EE.UU. ficha por la también extinta franquicia de Miami Fusion, en donde juega una temporada para volver en el año 1999 al Mutiny. Tras otras dos temporadas en el conjunto de Tampa Bay ficha por los Colorado Rapids, equipo en el que pondría fin a su carrera profesional al terminar la temporada de 2002. En 1996 fue elegido MVP de la temporada regular, primera de la liga norteamericana, y actualmente todavía es poseedor del récord de asistencias de la Major League Soccer.
Declarado en dos ocasiones como 'Futbolista sudamericano del año' en 1987 y 1993, Valderrama, era un centrocampista que sabía leer con todo acierto el fútbol, un organizador de juego que poseía una pierna derecha que manejaba como un tiralíneas.
Debutó con la selección colombiana en 1985, jugando un total de 111 partidos (10 en mundiales, 30 en eliminatorias sudamericanas mundialistas, 27 en Copa América y 44 amistosos) y marcando 11 goles. El '10' de la selección 'cafetera' participó en tres Mundiales (Italia'90, USA'94 y Francia'98) y en tres Copas de América (Argentina'87, Brasil'89 y Ecuador'93).
Tras su despedida de los terrenos de juego, el 1 de febrero de 2004 hizo oficial su retirada con un partido de homenaje disputado en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla ante 56.000 espectadores. Al partido asistieron figuras internacionales como Chilavert, Zamorano, Jorge Campos, Francescoli, Aguinaga, Etcheverry, 'Chemo' del Solar, 'Burrito' Ortega, Bengoechea, Maradona, sus amigos y compañeros de de la selección, y el artista, y admirador suyo Carlos Vives. Tras ello, acepta la dirección deportiva y la asistencia técnica del Atlético Junior de Barranquilla, haciendo dupla técnica con Luís Grau, ambos ex jugadores y campeones de la liga nacional con este club. Como curiosidad, en 2006 fue expulsado del banquillo por ofrecerle en mitad de un partido a un árbitro un billete (acusándolo de estar vendido). En la actualidad tiene su propia escuela de fútbol en Barranquilla, reside en Clearwater (Florida), donde también dirige una academia de fútbol.
Hay estadios de fútbol que sólo con nombrarlos consiguen emocionar a los grandes aficionados de este deporte. Y en esa lista, uno de los que siempre estarán en la mente es Anfield. El estadio del Liverpool está lleno de historia, un campo en el que se han vivido grandes triunfos y gestas, siempre empujados desde la grada por los sentidos canticos de su afición, que crean un ambiente mágico. This is Anfield.
El mítico estadio del Liverpool está emplazado en el distrito de Anfield, en la ciudad de Liverpool. Fue construido en 1884, y su primer propietario fue John Orrell, un empresario cervecero, intimo amigo de John Houlding, fundador del Liverpool FC. Curiosamente, en sus comienzos fue la casa del Everton, que jugó su primer partido el 28 de septiembre de 1884 frente al Earlstown, el cual ganó el Everton por 5-0. En 1892 Houlding le compró a Orrell el estadio y propuso incrementar la renta de 100 a 250 libras por año. El Everton se negó a cumplir sus demandas y se mudó a Goodison Park.
Houlding se quedó entonces con un estadio vacío, y decidió formar un nuevo equipo para ocuparlo. El equipo fue llamado Liverpool Association Football Club, y su primer partido en Anfield se jugó el 1 de septiembre de 1892 contra el Rotherham Town FC, ganando los locales 7-0. El primer partido de liga del Liverpool en Anfield se celebró el 9 de septiembre de 1893 contra Lincoln City FC, partido que ganaría Liverpool 4-0 ante 5.000 espectadores.
Anfield está compuesto de cuatro gradas: la grada principal (Main Stand, la primera del estadio, construída originalmente en 1895 y remodelada en los años 70), la grada del Centenario (construída en los años 60 pero reinaugurada en 1992 con el doble de capacidad después de que el Liverpool comprara y demoliera todas las casas de la colindante Kemlyn Road), la grada de Anfield Road (con un espacio reservado para los aficionados visitantes) y la famosa Spion Kop, más conocida como The Kop. Fue llamada así en honor a una famosa colina de Sudáfrica donde en 1900 un regimiento local había sufrido fuertes bajas durante las Guerras de los Bóers. Más de 300 hombres (muchos de ellos originarios de Liverpool) habían muerto allí mientras las fuerzas británicas intentaban tomar la colina, la cual era un valioso punto estratégico.
El estadio permaneció casi sin modificaciones hasta 1928 cuando la Kop fue rediseñada y expandida para dar cabida a 30.000 espectadores al mismo tiempo que fue techada. Muchos estadios en Inglaterra tenían tribunas nombradas en honor a Spion Kop, no obstante, la de Anfield era la mayor Kop del país en esa época. Era capaz de albergar más aficionados que algunos estadios enteros.
Lo que ni el mismo John Houlding esperaba era que el Liverpool FC se convirtiera con el paso del tiempo en el club más laureado de Inglaterra y uno de los más importantes de Europa. Y Anfield, testigo de todas las hazañas de los 'reds', está lleno de tributos a sus héroes. Las entradas al recinto reciben el nombre de Paisley Gates y Shankly Gates, en honor de Bob Paisley (manager del equipo entre 1974 y 1983 y ganador de seis ligas y tres Copas de Europa) y Bill Shankly (manager entre 1959 y 1974). Sobre las Puertas de Shankly, que fueron erigidas en 1982, se encuentran las palabras 'You'll Never Walk Alone' inspiradas en la canción de 'Gerry & The Pacemakers' que los aficionados de Liverpool han adoptado como himno del equipo.
No es la puerta el único tributo a Shankly: una estatua de bronce se encuentra en la entrada de la tienda oficial del Liverpool. De más de 2,4 m de alto, representa a Shankly usando una bufanda del club alrededor del cuello y en una pose familiar que él solía adoptar cuando los fanáticos le aplaudían. Pero uno de los mayores símbolos de este estadio es también un legado suyo: el famoso cartel de 'This is Anfield' bajo el que los jugadores deben pasar para llegar al terreno de juego. En palabras del propio Shankly el objetivo de ese cartel es "recordar a nuestros jugadores en qué equipo juegan… y recordar a nuestros rivales contra quién juegan".
Otro de los monumentos que rodean al estadio es el Hillsborough Memorial, construído en recuerdo de las víctimas de la tragedia del estadio de Hilssborough, ocurrida en 1989 en Sheffield, y en la que murieron 96 hinchas del Liverpool, el más joven de aquellos hinchas, John-Paul Gilhooley, tenía tan solo 10 años y era el primo mayor del actual capitán de los 'reds', Steven Gerrard. Hinchas locales y visitantes suelen dejar flores y bufandas en este monumento como señal de respeto a las víctimas.
Actualmente es un estadio de categoría elite según los criterios de la UEFA, y tiene capacidad para 45.276 espectadores. En sus instalaciones se han disputado importantes competiciones como la Eurocopa de 1996 en la que albergó partidos del 'Grupo C' así como los Cuartos de Final entre Holanda y Francia. El primer partido internacional celebrado en Anfield fue un encuentro entre Inglaterra e Irlanda (6-1) en 1889. La selección inglesa también ha jugado contra Gales en tres ocasiones en este estadio, en 1905, 1922 y 1931, ganando los ingleses los tres partidos.
Pero el paso del tiempo puede incluso con estadios tan míticos como Anfield, y la imposibilidad de ampliar y modernizar adecuadamente el estadio van a requerir que este año el Liverpool tenga que abandonar su legendario estadio. El nuevo estadio, que está siendo construido a tan sólo 300 metros de Anfield, en Stanley Park, y con capacidad para unos 70.000 espectadores, convertirá lo que hoy es Anfield en un gran centro comercial denominado Anfield Plaza, un complejo que incluirá un hotel, restaurantes y oficinas. Cuando se realice el traslado, las gradas del actual estadio de Anfield serán demolidas, pero en lugar de realizar una potencialmente espectacular operación inmobiliaria el Liverpool mantendrá el terreno de juego como un lugar de recuerdo para todos los aficionados, incluidos los familiares y amigos de los muchos aficionados fallecidos cuyas cenizas fueron esparcidas por su venerado césped de Anfield.
Considerado por muchos como la mejor selección de la historia del fútbol, este equipo representa el fútbol brasileño en estado puro: toque de balón, prodigiosa técnica y laterales muy ofensivos. Arrasaron en aquel mundial de Mexico’70 y maravillaron al mundo en el primer mundial emitido a color por televisión. La 'verdeamarelha' revolucionó el fútbol y enseñó al resto del mundo quien jugaba mejor a esto.
La IX Copa Mundial de Fútbol llegaba a México, y con ella las dieciséis selecciones participantes con algunos de los mejores jugadores de la época, como Pelé, Beckenbauer, Müller, Teófilo Cubillas, Bobby Charlton y Gianni Rivera.
La violencia mostrada sobre el césped en la anterior edición llevó a la FIFA a instaurar unas nuevas medidas disciplinarias: las tarjetas amarilla y roja. También fue el primer mundial en el que se autorizó a las selecciones a realizar dos sustituciones por encuentro.
Brasil llegaba con la herida de su temprana eliminación en el Mundial de Inglaterra. En los meses previos a la Copa del Mundo, abundaron las disputas y los conflictos. Nadie estaba seguro de aquel equipo. Nadie sabía que se gestaba el mejor equipo de la historia.
Esta selección estuvo dirigida magistralmente por Mario Zagallo, quien alcanzó un record envidiable: ser el primero en ganar un Mundial como jugador (1958 y 1962) y como seleccionador. Zagallo adelantó los principios del fútbol total, el Ajax y Holanda elaboraron un método que ya estaba en la naturaleza del Brasil de 1970. Los verdaderos entendidos saben que aquella selección es el patrón que mide a todos los demás grandes equipos.
Jugaban con cinco jugadores que hubieran sido balón de oro, cinco números 10 en cancha: Gerson, Tostão, Rivelino, Jairzinho y Pelé. Gerson ponía el toque de balón, era el metrónomo que movía el juego brasileño. Tenía una de las mejores zurdas de la historia y era un fumador empedernido. Tostão un delantero atípico para la época, habilidoso y rápido aprovechaba cualquier oportunidad que le llegaba. Un delantero adelantado a su tiempo con unos movimientos sin balón dignos de mención. También caía al medio campo para mover el juego de su equipo y desarmar la defensa rival. Rivelino era un jugador de banda izquierda, con un fantástico golpeo de balón. Le gustaba llegar en segunda línea. Jairzinho era la clase personificada. Tenía un desborde que más quisiera alguno de hoy en día y también tenía gol. Único jugador en meter un gol en cada partido de un mundial. Y qué decir de Pelé. Para muchos el mejor jugador de la historia, era el gol en estado puro. Imparable en carrera y un prodigio técnico. Tenía un físico espectacular y sabía leer el juego. Este Brasil no hubiera existido sin él.
El Mundial fue retransmitido por televisión para todo el mundo, circunstancia que favoreció la leyenda. Casi todos los partidos de Brasil dejaron un momento que ha pasado al imaginario colectivo del fútbol y 'O Rei' agrandaba su leyenda aún más. En la fase de grupos frente a Checoslovaquia (4-1), Pelé estuvo a punto de sorprender a Víktor con un globo desde medio campo. Contra Inglaterra (1-0), Banks hizo la parada del siglo en un cabezazo picado de Pelé, y frente a Rumanía (3-2) Pelé marcaba un extraordinario gol de falta.
En los cuartos de final ganó a Perú, que parecía oponerles alguna resistencia y terminaron cayendo con un contundente 4-2. En semifinales doblegaron a Uruguay por 3-1, el mano a mano de Pelé con Mazurkiewicz, portero uruguayo, figura entre las jugadas más célebres del fútbol. Que no fuera gol importa menos que la impresión que causó la jugada.
Italia fue el rival de Brasil en la final. Nadie lo hubiera sospechado en la primera fase, cuando los transalpinos sólo anotaron un gol, suficiente para vencer a Suecia, y empataron a cero sus otros dos partidos. Los italianos fueron creciendo en su fútbol y, tras golear a los anfitriones en cuartos (4-1), protagonizaron junto con la República Federal de Alemania una de las semifinales más bellas que se recuerdan. Al menos, la que más goles vio en su prórroga, nada menos que cinco.
En la final, tanto Brasil como Italia, no solo dirimirían quién sería el nuevo campeón. En esta final, uno de los dos se adjudicaría para siempre la Copa Jules Rimet. La 'verdeamarelha' llegaba a su tercera final, después de obtener de forma consecutiva los títulos de Suecia'58 y Chile'62, mientras que los 'azzurri' llegaban a su tercera final, después de triunfar, también de manera consecutiva, en Italia'34 y Francia'38.
Brasil derrotó a Italia por 4-1. Los brasileños desplegaron un fútbol increíble y los italianos fueron un juguete en sus manos. El cuarto gol define a la perfección el juego brasileño. Comenzó con Tostão, el sutil delantero centro, como último hombre del equipo. Varios pases después, muchos jugadores por medio y setenta metros por delante, Carlos Alberto, capitán y lateral derecho, coronó una jugada que contenía la esencia del fútbol: la mayor calidad individual para el máximo sentido colectivo.
Brasil no sólo engrandeció el mito ganando su tercer Mundial en 12 años, además conquistó la admiración del público en general. Marcaron 19 goles en seis encuentros (más de tres de media) desplegando un juego impresionante. Ya no se trataba del boca a boca, la magia existía. Fue la primera selección en ganar tres mundiales y quedarse la Copa Jules Rimet en propiedad, copa que, por cierto, fue después robada y fundida. La que hay en las vitrinas de la federación brasileña es una réplica de la ganada en 1970.
Pelé se convirtió en el único jugador en ganar tres mundiales, en el máximo goleador en las finales del torneo (igualando los tres goles del también brasileño Vavá) y el primero en anotar en cuatro copas del mundo diferentes.
Es el nuevo 9 de moda en Holanda, el delantero centro que todos los grandes esperan que explote para hacerse con sus servicios. Ricky van Wolfswinkel sigue rodándose en la Eredivisie, todo un clásico en las categorías inferiores de la selección holandesa, ya ha debutado con la absoluta de la mano de Van Marwijk. Juega en el Utrecht y es la estrella del equipo junto a Dries Mertens.
Rick van Wolfswinkel nació el 27 de enero de 1989 en un pequeño pueblo llamado Woudenberg, ubicado en el centro de Utrecht (Holanda). Comenzó su carrera jugando para el VV Woudenberg de su ciudad natal, del cual pasó, a los 13 años, al SBV Vitesse Arnhem, sin embargo, sus cualidades no fueron apreciadas y su nuevo destino fue el AGOVV Apeldoorn, donde militó durante seis temporadas. Allí quemó etapas, aprendió al lado de Klaas-Jan Huntelaar, desarrollando su mejor juego y sobre todo su olfato goleador, y provocó que el Vitesse, que se había guardado una opción de compra sobre él, le recuperara, en 2008. En el conjunto 'Geel en Zwart' se apostó fuertemente por él, dándole la titularidad y la responsabilidad ofensiva del equipo cuando apenas acababa de cumplir 19 años. Y respondió con creces, ya que tuvo un buen rendimiento, marcando 8 tantos en 32 encuentros de liga, siendo el máximo goleador del equipo en toda la temporada.
En Junio de 2009 se confirmaba un nuevo traspaso del joven delantero al FC Utrecht, rechazando a equipos importantes como el Ajax, prefiriendo continuidad y minutos. En la presente temporada de la Eredivisie, van Wolfswinkel va camino de romper récords, está siguiendo los pasos de Dirk Kuyt, antiguo símbolo del Utrecht. Lleva 11 tantos (10 de ellos en las 11 primeras jornadas), y 8 dianas en 12 encuentros de la Europa League (incluyendo un hat-trick al Celtic de Glasgow). Sin duda, está confirmando el talento que dejaba entrever en sus comienzos, así como la experiencia adquirida desde su llegada a Utrecht, con quienes ha ascendido un escalón en su carrera en esta campaña.
Van Wolfswinkel es un delantero centro alto aunque poco corpulento (185 cm y 70 kg). Ante todo, es un especialista en la colocación dentro del área, muy ágil en la anticipación y siempre atento a cualquier rechace. En el juego aéreo es un gran peligro, pues posee un buen remate de cabeza, que es una de sus grandes bazas y además sabe marcar perfectamente los tiempos en el aire. Permanentemente se mete rápido entre los defensores y dispara siempre que encuentra un hueco. Como un buen delantero centro también sabe como jugar de espaldas a la portería, ya que baja balones a sus compañeros y descarga bien hacia los costados. No maneja mal la pelota e intenta bajar a recibir el esférico, en muchos casos arrastrando inteligentemente a los centrales. Su principal debilidad radica cuando se aleja del área, pues allí se le hace difícil sentirse cómodo y no luchar como lo hace cuando está cerca de la puerta rival. Otro de los puntos a favor de Van Wolfswinkel es su espíritu de lucha y sacrificio, nunca da un partido por perdido, lucha cada balón y siempre está hambriento de gol.
Como internacional ha sido convocado por las selecciones sub-19, sub-20 y sub-21 de Holanda. Destacó su participación con la sub-21 en el 'Festival International Espoirs de Toulon', donde fue el máximo anotador de su equipo, que finalizó el campeonato en cuarta posición. Con la selección absoluta ya ha disputado un encuentro amistoso, debutando el 11 de agosto de 2010, ante Ucrania, pero no hay que descartar que en 2011 tenga más participación o inclusive que juege la Eurocopa de 2012.
Cargar con la etiqueta de ser 'el nuevo Van Basten' no es fácil de llevar cuando solamente se tienen 22 años. Pero Ricky van Wolfswinkel lo ha asumido sin presión, y con un talento que está despertando el interés de la Premier League. Se rumorea que el Liverpool anda cerca y quiere llevárselo a Inglaterra a cambio de unos 9 millones de euros. Sin embargo otros equipos también andan tras sus pasos como el Chelsea, Newcastle United, Nápoles, Palermo, e incluso Barcelona o Real Madrid le han puesto el ojo.